Sede Canónica

La Parroquia de San Andrés, conductora de nuestros fines

La Hermandad de la Esperanza tiene su sede canónica desde el año 1977 en la Iglesia de San Andrés Apóstol de Córdoba. Si bien la Hermandad se funda en la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas, desde dicho año y hasta el presente quedaría erigida canónicamente en la de San Andrés.

Reseña histórica de la parroquia de San Andrés Apóstol

Varios indicios hacen pensar que esta Parroquia se estableció sobre la Basílica de San Zoilo, auténtico centro cultural en el que veneraban los restos del mártir cordobés de época romana.

Fernando III entra en Córdoba. En 1241, el Rey entregaba el Fuero, organizando la ciudad en catorce collaciones (barrios), siete en la Villa (antigua Medina musulmana) y siete en la Axerquía. Al frente de cada una de ellas, una parroquia asumía su tradicional responsabilidad como centro dinamizador de la vida del barrio. A esta tarea se sumaron las diversas Órdenes Religiosas que se establecían en Córdoba para desempeñar labores asistenciales, espirituales y formativas.

La arquitectura de las Iglesias fernandinas revela una singular convivencia entra la estética románica, gótica y mudéjar. Estas construcciones en algunos casos se realizan sobre solares de mezquitas precedentes.

San Andrés no se edificó sobre ninguna mezquita. Varios indicios aclaran que esta Parroquia se estableció sobre la Basílica visigoda de San Zoilo, un auténtico centro cultural en el que se veneraban los restos del mártir cordobés de época romana.

En esta Iglesia fue bautizado el Padre Posadas, el beato dominico, conocido como “el San Vicente Ferrer cordobés”, cuyos restos se encuentran en la Iglesia de San Pablo, entonces iglesia de los Padres Dominicos. De la estética medieval quedan pocos vestigios, ya que debido al deterioro del templo sufrió importantes reformas en el Barroco, convirtiendo la construcción medieval en crucero de la nueva Iglesia. De la obra original aún conserva el ábside central y uno lateral que constituyen la Capilla del Sagrario.

La puerta tardogótica de la calle Fernán Pérez de Oliva, que ahora comunica con la Capilla Bautismal, era la portada principal del templo medieval. El acceso actual se realiza a través de una portada con la imagen de San Andrés, el primer apóstol que siguió a Jesús, así como el escudo del Obispo Siuri, promotor a sus expensas de la reforma barroca del templo.

El espléndido Retablo Mayor fue trazado por Pedro Duque Cornejo (autor de la sillería de coro de la Catedral) y realizado en 1753 por Teodosio Sánchez Cañada. Las esculturas son del taller de Duque Cornejo y sólo la de San Andrés parece tallada por Teodosio Sánchez. Entre las pinturas destacan la Inmaculada de Antonio Palomino y los lienzos de Juan de Peñalosa.

Una pieza muy interesante es el retablo llamado de la Asunción, obra del siglo XVI que se encuentra en la Capilla del Sagrario.

Digna de mención es la torre renacentista, inspirada en los modelos de Hernán Ruiz el Joven, al estilo de S. Lorenzo. Es muy original. Construida en ladrillo tiene un giro del segundo cuerpo, con una gran balaustrada de piedra.

Junto a esta Parroquia, en la que residían muchas familias importantes, pasa uno de los ejes principales de la ciudad antigua: el Realejo, cuyo nombre parece provenir de que aquí se emplazó el Rey Fernando III para preparar la reconquista de la Medina.

Fachada Occidental de San Andrés (Fotografía: Jesús María Ruiz)
Torre de la Iglesia de San Andrés (Fotografía: Jesús María Ruiz)
Retablo del altar mayor de San Andrés (Fotografía: Jesús María Ruiz)
Retablo de la Asunción (Fotografía: Jesús María Ruiz)
Fachada principal de la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas (Fotografía: UNED)

Breve reseña histórica de la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas

Del edificio destaca por su aspecto excepcionalmente macizo y austero. La fachada principal es imponente, con la estructura en hastial con cuatro gruesos contrafuertes escalonados. Cobija una portada abocinada de arcos de estilo gótico primitivo ligeramente apuntados y con influencia mudéjar, decorada con motivos animales y vegetales.

El esquema se repite en la portada de la derecha mientras que la portada norte es más original, presentando un gablete o remate triangular decorado con puntas de diamante que acoge la puerta abocinada y decorada con dientes de sierra. Una pequeña hornacina contiene la figura de Santa Marina.

El rosetón central es de tamaño mediano. Se decora con un núcleo circular macizo con una estrella de ocho puntas de la que surgen arcos apuntados de herradura de corte mudéjar.

La torre renacentista es obra de Hernán Ruiz II, patrocinada por Leopoldo de Austria, tío de Carlos V y Obispo de Córdoba entre 1541 y 1557.

La torre se comienza a levantar en 1550 adosada a la nave de la epístola. La forman dos cuerpos de sillares de planta cuadrangular, el primero se decora con doce cabezas de león y el segundo acoge el cuerpo de campanas con escudos de Leopoldo de Austria en sus ángulos. Está rematado por una cúpula de piedra y un pequeño cuerpo octogonal que sustenta la veleta.

A pesar de que las reformas barrocas enmascararon la estructura originaria de la iglesia, las últimas intervenciones le han devuelto su aspecto medieval, siendo una de las iglesias “fernandinas” que mejor lo mantiene.

La planta del templo es rectangular de tres naves separadas por arcadas apuntadas sobre pilares compuestos. La nave central es más alta y cubierta con artesonado mudéjar. Como es habitual, no hay crucero, pero sí una cabecera de tres ábsides poligonales. La capilla mayor, cubierta por bóveda de crucería, tiene su frente perforado por tres ventanas góticas, un arcosolio y vanos de comunicación con los ábsides laterales.

Hay que destacar las Capillas de los Orozco y los Benavides, así como la Capilla Bautismal en el ábside de la epístola y la espectacular Capilla del Sagrario.

Es la actual Capilla Bautismal la que fue capilla de la Hermandad de la Esperanza hasta su traslado a San Andrés. Este espacio mantiene su bóveda gótica original decorada con una flor de doce pétalos, precedida de un tramo rectangular cubierto por otra bóveda gótica. Dentro de él, una gran pila bautismal preside la estancia.